Difícil y atrevido escribir un homenaje a algo más que una persona. Daré una pincelada de agradecimiento, a veces las palabras sobran, a veces faltan…
Como un veterano se alza en mitad del bombardeo a lanzar una consigna sobre los jóvenes desvalidos que vagan por entre las columnas de humo y pena. Voz aspirada, pues se ahoga con cada trazo del discurso. Así se alzó entre la muchedumbre.
Se liberó de muchos pesos y responsabilidades, y es ahora cuando se puede dedicar a esa vida de reivindicación que nunca dejó enterrar. Pero no ha perdido ni un rasgo de agitador de masas. Sabe transmitir, sabe llevarnos a la revolución de las ideas.
Fue un momento impactante verle lanzar consignas contra el modelo, y más impactante el respeto guardado por el aforo, y el tímido aplauso que se transformó en aclamación. ¡Por favor!, una bandera revolucionaria para este gran hombre. Espectacular, nunca dejarás de sorprendernos.