Quiero dedicar unas palabras sinceras, razonadas y maduras a una cuestión que mañana viernes llegará a su climax. No tengo nada en contra de la burocracia local y su ineficiencia; tampoco en el juego sucio del politqueo. Allá cada uno. Pero creo en la identidad de los pueblos, de las sociedades, de los grupos y las personas. Cuando alguien que no está preparado asume un cargo público, debería poner todo su empeño por ser el principal conocedor de sus competencias, la reciprocidad de sus actos, y debería también intentar colaborar en presevar la identidad de aquello que pueda alterar, sólo por respeto.
Y es mañana el día en que efrentamos nuestra lucha social utópica, pero real. Una abigüedad que nos hace fuertes y libres. Cada persona que tiene o tuvo contacto con Arzolla, tiene una descripción, o le representa algo distinto. Opiniones dispares pero en un mismo sentido: Hay que luchar por lo que se ama.
Voy a citar dos pasajes de Eduardo Mendoza (“Sin noticias de Gurb”, “La ciudad de los prodigios“) en su novela (que estoy terminando de devorar) “La verdad sobre el caso Savolta“.Contextualmente nos hubicamos en la Barcelona de 1920:
- [...]. El campesino vive en contacto directo con la naturaleza. El obrero industrial ha perdido de vista el Sol, las estrellas, las montañas y la vegtación. Aunque sus vidas confluyan en la pobreza material, la indigencia espiritual del segundo es muy superior a la del primero.
Queremos luchar contra la indigencia espiritual con la ilusión, el compañerismo y las razones. Mañana a las 17.30 en la sala de juntas del Ayuntamiento iremos en bloque los monitores de algo más que una asociación a reclamar lo que fue, es y debe ser. No queremos separarnos de nuestra identidad. Ya os llegarán noticias desde el frente…